jueves, 21 de noviembre de 2013

Olivia, de Ian Falconer



La recomendación de esta semana viene firmada por el ilustrador, pintor, escenógrafo y, después de  leer este maravilloso libro no les quedará la menor duda que escritor, Ian Falconer. Su título Olivia.

"...
-Solamente cinco libros esta noche, mami- dice [Olivia].
-No, Olivia, sólo uno.
-¿No podrían ser cuatro?
-Dos.
-Tres.
-De acuerdo, tres pero ni uno más.
Cuando han terminado de leer, la mamá le da un beso y le dice:
¿Sabes?, eres agotadora, pero de todas formas te quiero.
..."

Agotadora, intensa, entusiasta, carismática... estos son algunos de los muchos calificativos con los que se suele definir a Olivia, la cerdita protagonista de una de las  historias, o serie de historias, más geniales que surgieron en la pasada década, que no sólo cautivaron a jurados tan exigentes con el de la  Medalla Caldecott,  sino a millones de entusiastas seguidores, entre los que se encuentra Cuentos de Boca.

 

La vida de Olivia transcurre en Nueva York con su familia: mamá, papá, su hermano Ian, su perro Perry y su gato Edwin, personajes todos ellos, que aunque los hayamos presentado, solamente tienen un papel secundario en una historia en la que la cerdita Olivia es la auténtica y absoluta protagonista. Con ella bailaremos, iremos a la playa, construiremos castillos, nos vestiremos, nos asearemos, dormiremos, soñaremos... y por supuesto de ella nos enamoraremos. Sus padres le dejarán hacer o negociarán, de manera muy inteligente, cuando este hacer desbordante altere en demasía la vida familiar o su propio desarrollo. Porque Olivia todo lo llevará al límite, hasta las últimas consecuencias, como cuando visita el Metropolitan Museum of Art de Nueva York y a su vuelta a casa nos muestra su particular interpretación de Jakson Pollock o como cuando construye un castillo de arena que no es sino una réplica del Empire State Building.

Presentado el libro veamos ahora cómo se gesta. La vida profesional de Ian Falconer (1959) estaba centrada en diseñar  escenografías y vestuarios para instituciones tan prestigiosas como el New York City Ballet, la Opera de San Francisco, la Royal Opera House de Londres o portadas de revistas como la  New Yorker. Todo marchaba sin problemas, pero un día nació su primera sobrina y él decidió regalarle algo que fuese realmente especial y que llevase su nombre; así vio la luz Olivia, una cerdita de nariz respingona, vestido rojo y bravo carácter que con el tiempo se convertiría en la protagonista de un libro de gran éxito. Con el éxito llegaron las traducciones -Olivia está traducida hasta el latín-, las secuelas - Olivia en Venecia, Olivia recibe la navidad, Olivia salva el circo, Olivia y el juguete desaparecido, Olivia y las princesas...-, las mercaderías -las estanterías de las jugueterías de New York están llenas de Olivias- y como no la serie de televisión.


¿Por qué semejante éxito? Difícil responder. Lo que si es cierto es que el entramado de las historias que nos cuenta Olivia está sustentado, de manera brillante, sobre mínimos recursos gráficos fáciles de capar por un niño. Textos breves que acompañan a unas ilustraciones sobrias y muy elegantes, realizadas -al menos en los primeros libros porque cuando Olivia viaje a Venecia la gama se amplía- sobre una paleta muy reducida de colores -únicamente rojo, blanco y negro- siempre sobre fondo blanco y sin bordes. Además la disposición de las ilustraciones tampoco es aleatoria. Ian Falconer  juega con el tamaño y la ubicación de las ilustraciones otorgando con ello ritmo y refuerzo al carácter poético de la historia. Mínimos recursos que en manos de su autor se convierten en una multiplicación de sentidos.


Os dejó el enlace de la página web de la cerdita Olivia, en la que además de revisar los títulos que tiene el autor podréis bajaros e imprimiros algunos juegos, y un listado de algunos de los títulos  publicados en castellano tanto por el Fondo de Cultura económica (en la traducción de Ernestina Loyo) como por la editorial catalana Serres (traducción de Esther Rubio).
Espero que la disfrutéis tanto como yo y mi hija.









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